Esta es mi primera ―y hasta el momento única― Nancy con el pelo a capas.

Los coleccionistas en general se vuelven locos por tener una muñeca de éstas, y si se lo pueden permitir pagan fortunas por ellas. En mi caso, como mi naturaleza no me anima a ser competitiva (se ve que nací poco exigente conmigo misma y con mi colección), supe esperar y esperar… pero al final llegó, tan bonita como cualquiera de las de su especie y con lo mejor de todo: a precio de coleccionista proletaria, que es lo que soy.

¿No es una suerte?