Con sólo 16 centímetros de alto, fue uno de los iconos muñequiles de los 80.
«Alina, la muñequita que camina», rezaba el anuncio.
La conseguí con su armario, su bañera y tres conjuntos, además del que ya llevaba puesto la propia muñeca. Todo ello nuevo y metidito en sus respectivos blisters. Cuando el dueño de la tienda me oyó decir que la quería para jugar casi le da un pasmo. Le tuve que prometer que abriría los envases con cuidado y los guardaría. Pero antes de eso, para convencerme, me contó la historia de un japonés que cada semana iba a su almacén de juguetes (un paraíso, dicho sea de paso) y después de gastarse una pequeña fortuna en artilugios que llevaban más de cuarenta años luchando contra la humedad, el polvo y la contaminación atmosférica para conservar su aspecto y calidad original, el tipo abría las cajas de cualquier forma, rompiendo incluso los plásticos que no era necesario destruir para sacar el producto, se metía lo que fuera que hubiese comprado en el bolsillo y se largaba del local abandonando los estuches como si no valiera nada el cuidado que durante décadas había puesto el vendedor para que el género apareciese ante él y ante cualquiera como los Reyes Magos lo hubieran dejado.
Este vendedor, uno de los más agradables y honestos que he conocido desde que me sumergí en la tarea de coleccionar muñecas, me explicaba la incomprensible actitud del asiático —incomprensible desde su punto de vista, claro— con auténtico dolor de corazón. Así que no pude más que darle mi palabra de que guardaría cada caja de cada muñeca, vestido, armario, bañera o artículo en general que me llevara de su negocio y, por supuesto, del negocio de cualquier otro vendedor de juguetes antiguos, por secula seculorum.


Por fin compartes tu nueva pasión!
Yo también tengo a Alina!!!… si no me la han tirado mis padres en alguna limpieza, claro.
Un día tengo que buscar a ver qué muñecas conservo todavía y traérmelas, así cuando vengas te las muestro y de paso Nina tendrá más muñecas para jugar (mmmm… ahora que lo pienso, mas muñecas = mas cosas tiradas por el piso, no sé, creo que se las daré dosificandolas)
Un beso y me alegro de poder volver a leerte!
Comment by Cris (la mamá de Nina) — June 1, 2007 @ 11:50 am
Parece como de los 70tas más bien. Será que las mamás les regalamos a las hijas una “niñita” como nosotras fuimos…
mira, claro, si son envase con valor histórico… pregúntale si no quiere cajas de computadores, teléfonos (todo tipo y con manual) o de impresoras… porque yo de esto, gracias a que mi marido piensa como él, tengo unas cuantas con valor histórico… haría el esfuerzo de llevárselas directo a su casa incluso …
Comment by pal — June 1, 2007 @ 1:48 pm
Yo tengo la negrita y la brujita, las acabo de poner en mi blog:
http://munecas-dolls.blogspot.com/
es muy bonita la tuya, estoy esperando tambien que me llegue la india, la china y la rubia ;)
Comment by Noemí — October 24, 2008 @ 10:32 pm